Dano: «¿Cuántos géneros musicales pueden presumir de tener a sus pioneros vivos?»

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Nos reunimos con el artista argentino en el NuBel del Museo Reina Sofía de Madrid para charlar sobre rap. 

 

Texto x Aldo Conway

Fotografías por Javi Díaz, Gianfranco Tripodo & Hergueta


Había dos tipos sentados en la terraza, más allá de la cristalera, destilando pedantería, justo en frente de nuestra mesa y hablando – no lo sé – de arte contemporáneo, política local y desarrollo sostenible. Está bien, todo en orden, dado el lugar en el que estamos sentados. 12 euros un gintonic, joder. Aquí todo el mundo parece estar muy seguro de lo que habla.

Aquí todo el mundo parece algo. ‘Sólo son una panda de universitarios engreídos’ me digo a mí mismo, como si yo fuese otra cosa distinta. Hablar de Dano en términos simples no es fácil. A priori, y sin profundizar en él, es un tipo con buen gusto para la música, para la moda y, a juzgar por la hamburguesa que ha pedido, para la comida. 




 

Me impresionó (de ‘EHHPDSR’) la calma, tanto del proceso como del resultado final. La gente se ha vuelto loca buscando significados ocultos a cada barra que escribes. ¿En qué formas entiendes el arte, y más concretamente la música?

Mira, es una pregunta bastante eterna y crazy y larga y podemos estar horas hablando de esto. Hubo un momento en el que… en el que entendí, o que me golpeó la noción de que el arte es un acto comunicativo. 

El arte en sí, no digo la expresión artística. La expresión artística depende del individuo. Pero para cerrar el círculo de lo que yo entiendo como arte hace falta un espectador. Tú puedes llevar a cabo una expresión artística, pero si no hay nadie más que lo valide… Y cuando digo “valide” no digo a nivel mecenazgo, o aprobación. Me refiero a llegar a hacer sentir algo. Una persona cualquiera en la calle, tu primo, tu perro o cualquier persona que lo sienta. 

Ahí se cierra el acto comunicativo, o sea, evidentemente, esto depende de una intención artística, pero es ese receptor el que termina de cerrar el proceso. A veces incluso el receptor puede convertir algo que no tenía intención artística en arte.

Por ende, la definición o no de arte depende más del espectador que del emisor de la obra. Si yo decido que esta patata – saca un gajo de patata frito, con piel, arrugado y mojado en una salsa de tomate y lo sacude con severidad — Si yo decido que la persona que corta la patata es un artista y su patata es una obra de arte, y durante diez años me dedico a demostrar al mundo que es arte, a explicar por qué me parece artístico, pues va a ser arte. Siempre y cuando tenga una expresión artística que al menos yo pueda percibir. Puede ocurrir el arte sin que nadie lo busque. 

Pero no hay un por qué. Joder, es que es complicado de responder a la pregunta de por qué. 




Sin embargo, parece que la tendencia – en el rap — es la de obsesionarse con los resultados. Muchos no disfrutarán del proceso.

Antes, o te importaba el arte o no, pero no tenías posibilidades de nada más. No es que a la peña ahora le importe menos el arte. Es que ahora la peña está viendo que también se puede hacer dinero con la música, que ahora se está industrializando. O sea, yo… A ver, empecemos por el final. No es que a la peña le importe menos el arte y más el resultado, sino que ahora te puede importar el resultado y antes no era una opción. Ahí está la clave, claro: antes no existía la posibilidad.




 

Es un disco muy largo para la época que vivimos; el modelo de trabajo está enfocado en el corto plazo. Se busca la rentabilidad de cada semana y la música que consumimos, por lo general, dura poco en nuestras playlists.

Lo mío es una decisión consciente. Consciente de que estoy tratando de ir en contra de la corriente y trabajar de esa manera. Creo que ahí está el sacrificio. Yo tengo que comer igual que todo el mundo. Podría hacer gira todos los años. Pero yo entiendo mi movida así. 

Con esto no quiero decir que yo sea especial, ¿eh? Para nada. He pagado por el sacrificio: he pasado un año muy complicado, es una decisión muy jodida, pero es lo que tengo que hacer para que la movida salga como yo quiero ¿Cuándo decides que, por fin, ya es un disco de Dano? ¿Cómo es el punto y final? 

Puf. Ese momento… es que, yo qué sé, tío. Si fuera por mí, yo seguiría igual haciendo arreglos en el disco. Pero hay un punto en el que la presión de la vida, la presión del disco, la presión del tiempo, la presión de hasta dónde has estirado la paciencia de la peña. No digo del público, de la gente de tu entorno, es como, “ya está hirviendo, ya hay que sacarlo del fuego”. Pero lo realmente… La única movida que hace que todo tarde tanto a veces es la obsesión por que todo sea perfecto. Es eso, no es el rollo de “voy a tardar más, porque tardando más lo vas a hacer mejor” no, no. Esto es lo que se tarda si quieres hacerlo bien. Punto.




 

Y, esa llegada de la industria al rap español, ¿nos ha pillado desprevenidos? Alguno ha tenido que flipar con el éxito que ha tenido.

Creo que hay gente que siempre ha buscado ese éxito. 

Cuando vi a Fernando (Yung Beef) por primera vez en la vida, en Aluche, en la sala ‘La Mala’ con Javi Díaz, le dije: “tío, este chaval va a estar en una marquesina en la puta Gran Vía” Y me acuerdo de que dijo: “¿Qué dices, tío?” y yo le dije a él: “hazme puto caso” Sé que es de puto fantasma lo que te estoy diciendo, pero, ¡te lo juro por mi madre! Tengo testigos, hermano. Y lo dije: “este chaval va a estar en la Gran Vía en un pedazo de cartel de esos en una lona cubriendo un edificio entero”. “Yves Saint Laurent”, le dije.

Te lo digo, brother, yo veo el puto futuro. No veo el futuro (se ríe), pero hago las matemáticas; sumo uno más uno. Los rappers siempre hemos querido esa movida, hermano. No todo el mundo, pero ha sido algo muy común, muy buscado, mirando los ejemplos que nos llegaban de Estados Unidos.

Antes de eso no había mucho más que hacer. Cuatro bolos o una girita. Y que tu disco esté en una tienda, y ese era el tope del rap en este país. La idea de pegarse es una idea nueva, la idea de: “bua, me voy a pegar con esa canción”. Eso es nuevo… antes… ¿qué era pegarse? ¡No existía eso! No había gente y no había público para que considerásemos que alguien se había pegado. Lo que quiero decir es que “la España del rap” no existía. Ganar dinero del rap no existía. Salir en playlists, ganar discos de oro… Eso no existía. Hay peña ganando discos de oro, brother, y de platino. ¡En España! Eso es muy loco.

 

Claro que, en España, al ser un género importado, hemos acabado adoptando “a la española” 

Estoy muy en contra de eso. Se ha hecho “a la española” porque la gente no sabe inglés.

Quería tocar ese tema

Esa es la realidad de este país. Es muy dura, pero es la realidad. No lo digo con condescendencia, es lo que hay. En el país del tuerto el ciego es rey. La putada del rap en España es que la mayoría de la peña aprendió de rap de otros raperos que estaban interpretando como buenamente podían la movida. Claro, pero no era la Biblia. No eran las escrituras, sino las enseñanzas de los que llevaban más tiempo que tú. Muy pocas personas viajaban, porque aquí no había un puto duro. La peña no viajaba a Estados Unidos, no tenía esa data. 

Para mí el gran problema… No sé si el gran problema, pero la gran característica de España durante 20 años es que, quitando la generación de los OG’s, que hicieron esa primera interpretación, todo el mundo que vino después aprendía de esa peña. Ojo, no digo que esté mal, pero es como que si se genera una escena de flamenco en Japón de una persona que estuvo en Córdoba una vez y volvió a Japón y dijo “pues yo esto lo entendí así” y, bueno, no está mal, ¡nada está mal! No hay bien ni mal, pero eso nos tiene que ayudar a entender por qué las cosas son como son.




 

Hablando de OG’s, ¿Por qué ese desprecio de las nuevas generaciones por artistas consolidados?

Yo no voy a cagarme en el legado de nadie, independientemente de que haya o no consumido su música. No me he criado con esa música. Personalmente apuesto por mostrar respeto. A nivel personal no se puede knockear el hustle de nadie. Cada uno hace su movida.

Un músico de jazz, cuando quiere tocar jazz, va al conservatorio y estudia puto jazz, hermano, ¡a los putos maestros del jazz! Lo importante es estudiar a los maestros. Y aquí no pasó nada de eso, quiero ir a ese punto.

No quiero que la conversación se centre en el hecho de que en España se hizo mal porque no se habla inglés. No se hizo mal. Fue un teléfono roto a base de las reinterpretaciones de la peña. Yo creo que esta nueva industria se generó a raíz de que se rompió un poco con eso. No significa que las generaciones anteriores lo estuvieran haciendo mal, sino que se empezaron a hacer las cosas como se tenían que haber hecho desde principio; Estados Unidos o Francia como ejemplos de visión y de industria. 

Es lo que hizo que cambiase el game aquí, y es lo que nos hizo a nosotros ser lo que somos, es lo que nos hizo hacer ‘Black Ops’, es lo que nos hizo poner la cara, los videos y un montón de peña se inspiró y también Pucho con lo suyo, con el sonido, con los arreglos, con la estética ‘no sé qué’… luego Pxxr Gvng y todo eso, y las fiestas y las discotecas y la entrada del rap al mundo de la noche, la unión de esa mentalidad… todo ese hustle era una cosa nueva. 

 

Es decir, que, al no aprender del origen se desvirtúa la esencia

Ni siquiera usaría la palabra desvirtuar, no quiero usar palabras que sean peyorativas. Ese es el enfoque que me gustaría darle a la gente. El bien y el mal no existen. Lo único negativo es que la información se va deformando al pasar de generación en generación. 

Esta cultura siempre ha sido muy autorreferencial, hermano. Mira los Grammys el otro día. Yo estaba llorando viendo la actuación del puto Questlove. Dime cuántos géneros en  tienen el privilegio de tener a sus pioneros vivos. No todos, pero algunos están vivos todavía. Y podemos subirlos a un escenario. Estaba Grandmaster Flash en el escenario, hermano. Es que es muy loco. Es que igual mañana se muere. Igual mañana ya no tenemos a Grandmaster Flash, ¡para siempre! 




 

Y la esfera hispanohablante representando desde allí

Bad Bunny abriendo los Grammys, tío. Y sin decir una palabra en inglés hasta tres horas después, cuando recibió el premio y dijo cuatro palabras. Puso a todo el mundo a bailar un puto merengue. Para inaugurar los Grammys, no los Grammys Latinos, los putos Grammys.

Es interesante lo de que nuestro legado aún esté vivo

El legado se pierde porque no tenemos museos todavía, porque no tenemos academia todavía, porque no tenemos conservatorio todavía. Como no lo tenemos, tienen que ser los artistas, los periodistas, las figuras con posiciones de poder cultural, los que se encarguen de generar. Es este museo virtual que aún no existe. Falta esa estructura académica. No lo quiero decir de una manera impositiva. No trato de decir: “el camino es este y es el camino correcto”. Suficiente tiene cada uno con sobrevivir y con levantarse cada día de su puta cama.

 

 

Además, ahora el acceso a la música es total, y eso facilita las cosas, ¿en Inglaterra era más fácil desarrollarse?

En Canarias, por ejemplo, el problema era el acceso. Vivíamos en el sur y no había tiendas de música, no teníamos tele por cable, no teníamos MTV, no teníamos nada. Éramos muy, muy pobres en Canarias. Pero ahí tuve a mi madre comprando discos de R & B y de rap en esa época. Buena parte de mi movida con el Hip Hop viene de esos primeros años en Canarias con mi madre comprando la música nueva del momento, desde Michael Jackson a Boys to Men.

Luego Inglaterra fue el gran cambio y solo con tener MTV, un centro comercial con tiendas de discos al lado de casa, ya cambia la cosa. Para todo el mundo eran cosas muy normales, pero para mí era como: ‘Wow’ En esa época la información era el bien más preciado, porque no había internet en todas las casas. El valor que tenían las cosas era otro, no porque fuéramos más románticos, sino porque no teníamos esa data. También hay que desmitificar el romanticismo de los 90: las cosas duraban más porque no teníamos nada.

 

‘Balón de Oro’ ¿Cuánto tiempo tardaste en escribir eso? (Dano suelta una carcajada) Te lo digo en serio. Es lo primero que pensé: “Johnny Mnemonic, qué pibe”.

No sé qué decirte. Es que ahora que lo pienso… por lo general esos juegos, y no sé si le pasa a toda la gente que escribe barras, pero esos juegos salen como medio del tiri. Me refiero, siempre hay una palabra. Por lo general todo nace de una palabra, un término, una cosa que te dice esto o aquello y a nivel silábico es interesante.

 

La clave son fonemas muy melódicos

No sé si vi algo de Johnny Mnemonic o me crucé con un post o recordé la peli o algo, no sé qué, y dije: “coño, esta palabra no la ha usado nadie para rimar nunca”. Yo soy muy rayado con eso, igual es un pensamiento viejuno. Luego el resto de las palabras puede que sí, pero que parta de una idea que nadie haya usado, ¿sabes?, o que sea más difícil que ya se haya usado. No voy a rimar “cristal”.

Y probablemente a partir de Johnny Mnemonic siempre que escribes barras estás jugando con fonemas. Hay un momento en que el sonido de “Johnny Mnemonic y only the money, yonki del pony, lolileloli” se va juntando y la cabeza hace ‘clic’ y se ilumina. Y luego es como, vale, ¿cómo le puedo dar orden a esta movida? ¿Y cómo puedo hacer que esto sea una frase? Tienes los elementos que riman y solamente hay que ordenar esto para que tenga sentido. Suelo tardar más en armar toda la movida que en el hecho de escribir los micro momentos, que suelen salir un poco más de golpe. A lo mejor tengo quince barras y para la dieciséis me quedo tres semana rayado porque no está a la altura. 

Los minijuegos suelen salir bastante rapidito, luego puede ser que las frases de enganche tardes más o la manera en la que entras; yo me puedo rayar más con las palabras exactas que el cómo quiera entrar en la primera fase, que son cosas que siento que tienen que tener mucho peso. 

 

La primera barra tiene que ser un hostión que flipas

El Hoke me decía: “claro, tío, la primera tal, la cuarta tiene que ser mejor que la octava, y la octava no sé cuántos.” Has hecho los deberes, cabrón. Hoke es el ejemplo de que se puede llegar muy lejos haciendo bien tus deberes.

FCW

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