SÓLIDO
Fotografía por @_loulia

SÓLIDO

Fotografía por @_loulia

 





Desorientado, cansado, sucio, humillado.

La mayor parte de mi infancia me he sentido así. Perdí a mamá y estuve vagando días, o quizás meses, por un lugar rodeado de sonidos extraños, de seres que vociferan y corren de un lado a otro enseñando los dientes, masticando todo tipo de cosas, echando humo azul por la boca.

Lo más complicado fue el principio.

Adaptarse a todo esto. Tener que pasar casi todo el día escondido por medio a morir o ser atrapado por ellos. Preferiría lo primero. Siempre lo primero.

Es muy difícil dar con alguien ¿normal? Que te respete, que te cuide, que te quiera. Eso es lo más complicado. Ni siquiera entre ellos son capaces de hacerlo. No tienen tiempo libre para una caricia, para un juego rápido o un beso en la nuca. Sin embargo, sí que hacen sonar su claxon y adelantan, y enseñan sus caras horribles y se insultan los unos a los otros.

¿En qué invierten su tiempo? ¿En qué lo inviertes tú?

Aquellos seres estaban tan centrados en mirar sus aparatos brillantes que nunca caían en la cuenta de que yo estaba justo a un par de metros observando todo. Siendo testigo de que ese mundo era muy distinto al mío, sin embargo, ellos parecían ser dueños de todo. Si les apetecía vivir en un determinado sitio no dudaban en arrasar lo que estuviera por medio para hacerlo. Si tenían hambre no había ningún problema en matarnos. Definitivamente, estar sucio, cansado, humillado y olvidado era mucho mejor que tener que congeniar con ellos.

Una soledad elegida es mucho mejor que una compañía podrida.

Hay muchos como yo que siguen vagando sin rumbo fijo y a la espera de una maldita hada llamada Suerte.

Vagaré solo.  Y si no encuentro a otro igual que yo, entonces me limitaré a sobrevivir y a morir con algo de dignidad.

Eso que ellos tanto les falta.

 

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