Me gusta cobrar por trabajar, y tal

Me gusta cobrar por trabajar, y tal


Todos/as los que nos dedicamos al diseño sabemos que estamos expuestos al regateo, a que nos pongan un precio sin aún no haber terminado de acordar nada, a las frases estúpidas como “Pero sieso sase en ná”… bien, pues esta profesión es como otra cualquiera, el diseño, aunque en algunos casos no se pueda palpar como algo material, tiene su precio. Desgraciadamente nuestra etiqueta de diseñador o diseñadora parece que nos condena a regalar nuestro tiempo, a regalar nuestro sudor porque el sabe utilizar el “fotochó” y yo no. Los que vivimos o malvivimos de esto, hacemos que negocios e ideas, te hagan rico o al menos te den una seguridad y una profesionalidad en tu imagen de marca.

¿Quieres una imagen corporativa? Bien, págala.

¿Quieres un cartel? Genial, págalo.

¿Quieres un vídeo corporativo de tu empresa, negocio o sueño? Estupendo, págalo.  

Entrar a explicar, que se debe hacer cuando un profesional hace lo que tu tienes en tu cabeza y eres incapaz de hacer, es estúpido. Prueba a pedirle a un pintor que te pinte el salón de tu casa para que luzca bonito y cuando termine de pintar y te lo deje todo bien limpito, dale una palmadita en la espalda y dile que no le vas a pagar, a ver cuanta pintura te hace tragar antes de que saques la cartera para pagarle.

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