Marina Abramovic ó “Cómo ser tu vida completa una performance”

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Ulay y Marina Abramovic

 





Abramovic no solo es conocida en todo el mundo por sus performances, sino también por el sentido tan controvertido al que exponía a su público con sus intervenciones en vivo.

 

Marina Abramovic no solo es una artista amada, todo artista siempre se caracteriza por tener un aluvión de haters. Esta artista serbia lleva más de 4 décadas dedicada al arte de la perfomance, de hecho, se autodenominó “La madrina del arte de la performance“. Sus actuaciones están cargadas de críticas, de controversias y de enigmas para todo aquel que le cueste concebir esta tan estimada disciplina artística.

Abramovic protagonizó verdaderos actos que suscitaban a tragar saliva y replantearse la vida tal y como la conocemos. En su línea de performances durante un largo periodo de tiempo contaba con la participación de un compañero al que consideraba un gemelo, Ulay, quién protagonizaría junto a él diversas actuaciones a lo largo de su trayectoria.

 

 

 

 

Cabe destacar un proyecto de perfomance que llevó a cabo en Nápoles (Italia) a sus 28 años de edad. Su título “Rhythm 0”, no dice nada aparentemente pero su intención despelleja el alma. La actuación a priori no levanta ningún tipo de sospecha, todo transcurre con normalidad en un estudio donde ella se muestra en el centro de la habitación quieta. En el habitáculo se encuentra una mesita y en ella un total de 72 objetos, desde una rosa hasta una pistola. En la misma mesa luce un cartel donde muestra de forma escrita “Pueden hacerme lo que quieran” además agregaba: “Soy un objeto. Me hago responsable de todo lo que pueda suceder en este espacio de tiempo. Seis horas. De 20:00h a 02:00 hs”.

Durante ese transcurso de tiempo los asistentes rompen la tranquilidad y se “animan” a interactuar con ella. Besos, caricias, cambian su gesto, le lanzan flores… Pero con el paso del tiempo la cosa se empieza a torcer. Transcurridas varias horas el público comienzan a hacer uso de los objetos más destructivos. La amordazan en una mesa, desgarran su ropa, clavan un cuchillo entre sus piernas e incluso le hacen varios cortes en su cuello.

El momento crítico de la actuación llega cuando un asistente coge el revolver que había sobre la mesa y lo alza con la mano de la misma Marina hacia su cuello… ¿Qué nos trata de decir esta actuación humana?

 

 

 




 

 

Abramovic definió este acto de la siguiente forma: “Este trabajo revela lo que hay de más horrible en la gente. Esto muestra a qué velocidad puede alguien decidirse a herirte cuando está autorizado. Esto muestra hasta qué punto es fácil deshumanizar a alguien que no se defiende. Esto muestra que la mayor parte de la gente ‘normal’ puede volverse muy violenta en público si se les da la posibilidad”

¿Inquietante verdad?

 

Os dejamos por aquí uno de sus actos titulado “La artista está presente” para que os sigáis descubriendo el trabajo de esta idílica artista

 

 

 




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