Marco Prieto: «Cada cuadro que pinto es un nuevo ejercicio de exploración material y conceptual sobre los efectos que la violencia puede desbloquear»

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La obra de Marco Prieto es capaz de generar diferentes sensaciones, como dulzura o asfixia. El surrealismo que encarnan sus obras muestran un mensaje que va más allá, un concepto abierto a conjeturas que trae consigo gracias a la viveza de sus colores y forma una idea quizás algo ambigua, pero muy determinante sobre su forma de concebir la realidad.

 

¡Hola! Cuéntanos sobre ti ¿En qué se basa tu trabajo artístico? / ¿Qué significa para ti?

Hola!!! Mi trabajo reflexiona sobre el carácter constructivo que puede adquirir la pintura cuando la aplicamos de forma violenta. Un gesto universal como es el golpe, que a priori se presupone para la destrucción y sin embargo, dentro del marco pictórico, alberga posibilidades útiles.

De alguna manera, la definición de nuestras identidades se va configurando de forma violenta, como reacción a la otredad o a lo externo. Como aquellos hechos que hacen avanzar la historia y constituyen la identidad de las sociedades o suponen un punto de inflexión. Es por ello que una identidad poderosa es aquella que tiene clara su definición y que a la vez es permeable a nuevos cambios y nuevos tiempos.

A grandes rasgos, cada cuadro que pinto es un nuevo ejercicio de exploración material y conceptual sobre los caminos que los efectos de la violencia pueden desbloquear.

 

¿Cuál es tu “kit” a la hora de crear?

Un barreño con agua, pinceles finos y brochas de pintar paredes, litros de acrílico y una tabla del tamaño de la mesa para mezclar. Y algunos condimentos: soledad, música (experimental, electrónica, hardcore, ska, punk, oi!), una buena conferencia de Fernando Castro o un debate de RallitoX, tabaco y alguna cerveza si ese día estoy contento y hay algo que celebrar.

 







¿Cuáles son tus mayores referentes?

Francis Bacon, Caravaggio, Miguel Scheroff, Ryan Hewett, Dairo Vargas, Van Minnen, Anthony micallef, Dusty Ray, entre otros…

 

¿Qué sentido le das a la forma y al color en tus obras?

La violencia natural se comunica a través de colores saturados. Por ejemplo el color de una rana: cuanto más peligrosa es, más luminosos son sus colores.

También he comenzado a introducir entornos realistas con el fin de bajar a tierra los retratos y darle cuerpo a los golpes que ahora proyectan sombra. Un intento de conectar con el mundo material y englobar la potencia del color en un paisaje gobernado por las leyes naturales y temporales.




La anécdota más loca que te haya pasado.

Pues estaba con unos amigos de la carrera en Oliva de vacaciones, hace ya bastantes años, íbamos andando por la playa de noche justo cuando acababa de pasar el camión que aplana la tierra. Y de repente, los tres que íbamos adelantados, nos paramos en seco al darnos cuenta de que habíamos atravesado la línea de un círculo perfecto que estaba dibujado en la arena y nos salimos al momento. Nos dimos cuenta de que ese círculo pertenecía a un dibujo más grande, con formas simétricas y líneas perfectamente rectas. No había pisadas alrededor, como si hubiera sido un sellado. Recuerdo que medimos el triángulo exterior del dibujo y medían lo mismo cada lado, como unos 20 metros. Mazo de loco todo, éramos como 10 personas así que no creo que fueran imaginaciones.







¿Qué es lo que más detestas y más te gusta de tu trabajo?

Lo que menos me gusta, diría que es tener que darle palabras a las ideas. Escribir y redactar proyectos para convocatorias es como tener un estreñimiento agudo. Lo que más me gusta es estar en el estudio y ejercer la libertad que conservo, para pintar lo que me sale en gana sin tener que dar explicaciones a nadie.

También la calidad de compañeros y amigos que me ha regalado el arte, poder compartir con ellos mis inquietudes y que ellos las compartan conmigo. Hablar durante horas de cualquier cosa, profundizando y exprimiendo cada tema por muy intenso o friki que sea.

Y sobre todo ser consciente de la deriva cultural que está llevando la contemporaneidad de nuestro tiempo.

 

¿Qué le dirías a tu “yo” de hace 5 años?

Que no se rayase por terceras opiniones y que continuase frente a todo pronóstico. Que nada es eterno y que la realidad nunca es ni la peor pesadilla, ni un sueño perfecto. Así que preocuparse es inútil.




Algo random que quieras soltar sin previo aviso…

Queda poco para el apocalipsis.

 







Te dan la opción de irte a otro planeta pudiéndote llevar solo tres cosas ¿Qué te llevarías?

Tabaco, papel y mechero.

 

¿Tienes algún proyecto entre manos actualmente?

Ahora mismo tengo un par de proyectos expositivos en proceso de formalizar. A nivel de producción tengo varias ideas en la cabeza para ampliar mi obra, tanto a nivel compositivo como a nivel temático.







Dinos algo más: un sueño por cumplir, un momento inolvidable, tu comida fetiche y una canción favorita.

Un sueño por cumplir es poder dedicarme única y exclusivamente a la producción de mi obra sin ningún límite.

Un momento inolvidable fue cuando tenía 10 años y Cari, mi profe de dibujo extraescolares en el colegio, me dijo que existía una carrera universitaria de artes, y por tanto la posibilidad de un futuro para desarrollar mi pasión.

Mi comida fetiche por excelencia son los espaguetis a la carbonara. Sin nata como tienen que ser, obvio.

Mi canción favorita cambia cada mes, este les toca a Santa Salut con su temazo “Oasis” y al programador ExileLord con “Soulless 5”.

 

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