La culpa de todo la tiene Yoko, o no

La culpa de todo la tiene Yoko, o no


Dalí y sus bonitos cuadros, Miró y su espantosa obra sobrevalorada. Salvador Dalí, haciendo de su firma una pila de dinero mientras se codea con la clase alta de un país sumergido en una dictadura fascista. Joan Miró, haciendo un camino a la eternidad junto a grandes artistas mientras pintaba obras aburridas repletas de ansiedad, poesía y color.

Dos ejemplos de la contracultura oculta tras la cultura de una sociedad perdida en el caos de la época más oscura del siglo pasado. Y es que la fama es una empresa, un trabajo del que vivir, un cuento mal escrito del que sacar conclusiones equivocadas.

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