“El Ángel Exterminador”, o como cerrar los ojos

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Para presentar la película en los cines Luis Buñuel dijo: “Quizá la explicación de El ángel exterminador sea que, racionalmente, no hay ninguna”. Pues con esto, vamos a ello.

 

En 1962, Luis Buñuel estrenó “El ángel exterminador”. Años antes, en unas conversaciones con el dramaturgo José Bergamín, este le dijo que quería titular una de sus obras con este nombre. Buñuel, entusiasmado, le pidió que le prestara el título. A lo que Bergamín le dijo: “el título no es mío, es de la biblia”. “El ángel exterminador” cuenta la historia de un grupo de burgueses que, después de una velada, no pueden salir del salón sin razón alguna. Lo potente no es solo la premisa (que de por sí ya lo es) si no que no se explora más haya de ver a los protagonistas convertirse en lo más bajo, casi animales. Claro que si hablamos de animales tenemos que hablar de surrealismo.

 

 

El surrealismo no es un jarrón con corbata o una casa esférica. El surrealismo se manifiesta mediante impulsos no racionalizados. Estos impulsos siempre están impregnados de violencia, sin pretensiones ni mensajes. Por ejemplo: para Buñuel un acto surrealista sería quemar “La Gioconda” en una hoguera para hacer “marshmallows”. Porque sí. Sin más. Y no me busques simbolismos porque no los hay. Eso es el cine de Buñuel y en esta película pasa todo el rato. Desde las repeticiones de escenas, la señora con patas de gallinas en el bolso, los corderos y el oso, o simplemente la premisa. Pero no le busques explicación porque no la hay. Al igual que “2001: Odisea en el espacio”, esta película está hecha para ser experimentada, no entendida.

 

 

Buñuel tuvo una educación cristiana y siempre dijo que él era ateo gracias a dios. También decía que con los ojos cerrados se podía hacer cualquier cosa, no existía el pecado. Él era un burgués que le gustaba la mejor cama, el mejor vino y el mejor servicio en casa para vivir la vida lo más cómoda. Pero cuando hacía una película, cerraba los ojos y destruía la burguesía. Porque para él era natural. Y no necesitaba explicación. Luis Buñuel es posiblemente el mejor cineasta español hasta la fecha. Los españoles no reivindicamos con mucha frecuencia el cine español, pero el cine de Buñuel se reivindica solo.

 




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